Debemos estar atentos a las heridas que no cicatrizan en perros, ya que uno de los signos clínicos más comunes de la leishmaniosis son las lesiones en la piel.
Estas lesiones pueden aparecer en forma de heridas en las almohadillas plantares, en los bordes de las orejas o en puntos de presión o fricción como codos o tarsos. Este tipo de lesiones con el paso del tiempo tienen mal proceso de cicatrización debido principalmente a la inflamación crónica y al daño inmunológico que provoca la infección.
¿Por qué una herida que no cura puede ser leishmaniosis?
Sí, una herida que tarda en sanar, que parece curarse pero reaparece, o que directamente no cicatriza, es uno de los síntomas más característicos de la leishmaniosis canina. Esto ocurre porque el parásito provoca una inflamación crónica en el cuerpo y debilita el sistema inmunitario, impidiendo que la piel pueda regenerarse con normalidad. Ante una lesión de este tipo, es fundamental acudir al veterinario para descartar esta enfermedad.
¿Cómo son y dónde suelen aparecer estas heridas?
Las lesiones cutáneas por leishmaniosis pueden ser muy variadas, pero a menudo se presentan como:
- Úlceras limpias, de borde elevado, que no supuran pero tampoco se cierran.
- Zonas con costras y descamación severa, similar a una caspa muy gruesa.
- Piel engrosada y agrietada, sobre todo en la trufa y las almohadillas.
Las zonas más habituales donde aparecen estas heridas son los puntos de presión y roce, como los codos, los talones (tarso) y los bordes de las orejas.
Motivos de por qué no cicatrizan bien las heridas en perros
Como acabamos de decir, la aparición de heridas que cicatrizan mal en perros con leishmaniosis se debe a varios factores. Para entenderlos lo mejor posible, vamos a hacer un curso avanzado de medicina y de inmunología:
- Daño provocado por el parásito: cuando el parásito Leishmania spp. se instala en el organismo de un perro, comienza a multiplicarse. Este crecimiento puede llevar a la destrucción de células y del tejido que tienen alrededor, provocando lesiones cutáneas persistentes y ulcerativas.
- Respuesta inmunitaria incorrecta: la leishmaniosis causa a menudo una respuesta inmunitaria del perro exagerada y poco eficaz. Su sistema inmunitario detecta la infección e intenta combatirla, pero lo que produce es una inflamación crónica, que puede dañar aún más los tejidos y retrasar la correcta cicatrización de heridas. Además, el parásito provoca interferencias con las funciones inmunitarias normales, dificultando aún más la capacidad del cuerpo para reparar el tejido dañado.
- Inmunosupresión: en fases avanzadas de la enfermedad, los perros pueden sufrir una inmunosupresión, que es una disminución de la respuesta de sus defensas. Esto no solo permite la proliferación continua de los parásitos, sino que también facilita la infección secundaria por bacterias, haciendo la cicatrización aún más complicada.
- Alteraciones metabólicas: la leishmaniosis puede provocar pérdidas importantes de peso y alteraciones en el metabolismo del perro, lo que puede afectar negativamente a la salud general de la piel y a su capacidad de curación de las heridas.
Además, los perros con leishmaniosis a menudo presentan hipoalbuminemia, o lo que es lo mismo, niveles bajos de albúmina en sangre, lo que afecta a su capacidad para reparar tejidos y combatir infecciones secundarias, prolongando la cicatrización de las heridas.
Todos estos factores, por separado o combinados, hacen que las lesiones en perros con leishmaniosis puedan cicatrizar lentamente, permaneciendo las heridas abiertas durante largo tiempo o cicatrizando de forma incompleta. Esto aumenta la posibilidad de que surjan signos de infecciones secundarias y complicaciones en la zona afectada.
¿Qué debo hacer si mi perro tiene una herida que no se cura?
La acción correcta es muy clara:
- NO uses remedios caseros ni desinfectantes para humanos: Productos como el alcohol, el agua oxigenada o las cremas antibióticas de tu botiquín pueden ser tóxicos si el perro los lame y, además, no solucionarán el problema de raíz.
- Acude al veterinario: Es la única solución. La herida es solo un síntoma. Para que se cure, es necesario diagnosticar la causa subyacente (la leishmaniosis) y empezar el tratamiento contra la enfermedad.
En resumen: claves sobre las heridas que no cicatrizan
- Señal de alarma: Una herida que no cicatriza en varias semanas es un posible síntoma de leishmaniosis y requiere una visita al veterinario.
- El problema es interno: La herida no cura porque el parásito y la respuesta inflamatoria del cuerpo lo impiden desde dentro.
- Zonas clave: Revisa codos, orejas, nariz y almohadillas, ya que es donde más suelen aparecer estas úlceras.
- La solución real: El tratamiento no es una pomada, sino diagnosticar y tratar la leishmaniosis para que el cuerpo pueda empezar a regenerar la piel.
Una herida pequeña y limpia debería mostrar una clara mejoría en 3-4 días y estar casi cerrada en una o dos semanas. Si se estanca o empeora, es una señal de que algo más está ocurriendo.
No necesariamente, aunque es una de las causas más comunes en zonas como España. Otras enfermedades como la diabetes, problemas circulatorios o ciertos tumores también pueden dificultar la cicatrización. Por eso el diagnóstico veterinario es tan importante.
Sí. Una vez que el tratamiento sistémico empieza a controlar la infección y a regular la respuesta inmunitaria, la piel recupera su capacidad de regeneración y la herida debería empezar a cicatrizar con normalidad, siempre con los cuidados locales que paute el veterinario.