Síntomas y detección temprana

Leishmaniosis y riñón: por qué es clave vigilar la salud renal del perro

Leishmaniosis y riñón: por qué es clave vigilar la salud renal del perro
15/07/2026

Muchos tutores asocian la leishmaniosis canina con lesiones de piel y síntomas dermatológicos pero uno de los daños más graves y silenciosos es el que puede suceder en los riñones.

Realizar chequeos analíticos y establecer un correcto seguimiento veterinario para detectar a tiempo alteraciones renales marcará la diferencia en el pronóstico y calidad de vida de los perros que padecen esta enfermedad.

¿Cómo daña la leishmaniosis los riñones de un perro?

Cuando un perro es infectado por leishmaniosis canina su sistema inmune, al intentar combatir la infección, puede generar una gran cantidad de complejos inmunes (conocidos como inmunocomplejos) que circularán por el organismo. Uno de los principales órganos donde pueden depositarse estos inmunocomplejos son los riñones.

Al llegar ahí, se produce la inflamación de los filtros renales (glomerulonefritis), reduciendo progresivamente la capacidad de los riñones para realizar sus funciones. Esto está considerado como una de las principales complicaciones graves en la leishmaniosis canina, ya que desencadena la acumulación de toxinas, pérdida de proteínas y un deterioro general de la calidad de vida del animal.

Los dos signos de alerta en las analíticas: proteinuria y azotemia

El daño renal puede ser silencioso al principio, pero se detecta de forma temprana en los análisis veterinarios a través de dos indicadores principales:

  1. Proteinuria: Es la pérdida anormal de proteínas a través de la orina. Es el signo de alerta más temprano de que los filtros del riñón están dañados y se detecta con un simple análisis de orina (ratio UPC).
  2. Azotemia: Es la acumulación de residuos tóxicos en la sangre (como la urea y la creatinina). Indica que los riñones ya no están cumpliendo su función de limpieza y se detecta con un análisis de sangre.

Síntomas visibles del daño renal: ¿Qué debo vigilar en casa?

Aunque los síntomas son inespecíficos, debes alertarte y acudir al veterinario si tu perro presenta alguno de los siguientes signos:

  • Aumento del consumo de agua (polidipsia).
  • Incremento de la cantidad de orina (poliuria).
  • Pérdida de apetito.
  • Síntomas digestivos como vómitos o diarrea.
  • Adelgazamiento progresivo.
  • Cansancio o apatía.

Cuando aparecen estos síntomas es habitual que ya exista un deterioro importante de los riñones. Por eso, la detección precoz mediante analíticas es fundamental.

La detección precoz es clave: pruebas y seguimiento veterinario

La única forma de proteger los riñones de tu perro es mediante las revisiones periódicas que establecerá tu veterinario. Dentro del control de la enfermedad, estas pruebas son imprescindibles:

  • Análisis de sangre completo: Para valorar parámetros bioquímicos como la urea, la creatinina y, especialmente, la SDMA (un marcador que detecta el daño renal mucho antes).
  • Análisis de orina: Esencial para medir la densidad de la orina y detectar la pérdida de proteínas a través del ratio Proteína/Creatinina (UPC).

Mediante la valoración de estos resultados, tu veterinario podrá identificar el daño renal antes de que aparezcan síntomas, adaptando el tratamiento. Una parte fundamental de este manejo es la nutrición, por lo que te recomendamos leer nuestra guía completa sobre la alimentación para perros con leishmaniosis, donde explicamos cómo una dieta especial puede proteger sus riñones.
 

Víctor Algra | unveterinario

Veterinario

Preguntas frecuentes

Generalmente, el daño estructural en los riñones no es reversible. Sin embargo, con un diagnóstico temprano y un tratamiento y manejo adecuados (incluida la dieta), se puede ralentizar o detener su progresión y mantener una buena calidad de vida durante años.

La frecuencia la establecerá tu veterinario según la fase de la enfermedad en la que se encuentre tu perro. Generalmente, se recomienda un control al menos cada 6 meses en perros estables, y con mayor frecuencia si ya existe daño renal.

Beber y orinar más de lo normal es uno de los síntomas más característicos del fallo renal, pero también puede deberse a otras causas. Si lo notas, es un motivo importante para acudir al veterinario y hacer una revisión completa cuanto antes.

La proteinuria es la presencia de una cantidad anormal de proteínas en la orina. Es uno de los signos de alerta más tempranos de que los filtros del riñón están dañados y no están funcionando correctamente, incluso antes de que otros valores en sangre se alteren.

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